El derecho a la integridad moral se proclama en el art. 15 de la Constitución: «todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes.» y por primera vez en el derecho español se tipifico como delito en el Código Penal de 1995. Ponemos a su disposición a nuestros mejores Abogados Delito de Acoso Laboral e Inmobiliario en Málaga.

«El que infligiera a otra persona un trato degradante, menoscabando gravemente su integridad moral, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años.»

Los elementos típicos son: la concurrencia de un padecimiento físico o psíquico, que el comportamiento sea degradante o humillante con especial incidencia en el concepto de dignidad de la víctima y una nota de gravedad, lo que exigirá un estudio individualizado caso a caso. Se ha recurrido a esta figura para sancionar el acoso escolar (bullying).

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En aquellos casos en los que el acto de humillación no lesione “gravemente” la integridad moral de la víctima, procede aplicar el delito leve tras la modificación del Código Penal en su modalidad de vejaciones injustas. Cuando el atentado resulta de una agresión sexual, solo debe apreciarse este último delito con la correspondiente agravación del artículo 180.1.1ª del Código Penal.

El acoso laboral y el acoso inmobiliario (artículo 173.1 del Código Penal): En relación con el acoso laboral se establece el castigo con la misma pena prevista para la modalidad básica de quienes «en el ámbito de cualquier relación laboral o funcionarial y prevaliéndose de su relación de superioridad, realicen contra otro de forma reiterada actos hostiles o humillantes que, sin llegar a constituir trato degradante, supongan grave acoso contra la víctima.»

La reiteración de los actos hostiles, aun cuando no alcancen la gravedad del trato degradante, puede resultar delictiva cuando exista relación de subordinación. Cabrá plantear la responsabilidad del superior en comisión por omisión cuando conozca que un trabajador es hostigado por sus compañeros y no haga nada para impedirlo.

En lo que respecta el acoso inmobiliario se prevé la imposición de la pena del tipo básico al sujeto que de forma reiterada lleve a cabo actos hostiles o humillantes que, sin llegar a constituir trato degradante, tengan por objeto impedir el legítimo disfrute de la vivienda.

Estos últimos supuestos son muy habituales en la Sociedad actual y el Legislador ha sabido poner solución en defensa de las Personas perjudicadas por estas prácticas. Si precisa de asesoramiento jurídico en esta materia no dude en contactar con nosotros. Sabremos darle la mejor solución a su problema.