El delito de Amenazas y el delito de coacciones son tipos que se dan conjuntamente con cierta habitualidad y cuyos distintos contenidos en ocasiones se mezclan, confunden y se les lleva al error. Nuestros Abogados Penalistas nos van a hacer un estudio de ambos tipos penales para que se nos queden totalmente claros.

Coacciones y Amenazas en Málaga

En palabras muy claras, por delito de coacciones Málaga vamos a entender la acción de una persona frente a otra que consiste en obligarle a hacer algo que esta segunda no quiere hacer o al contrario, impedirle hacer algo que quiere hacer. Por el delito de amenazas Málaga se entenderá el anuncio que una Persona realiza a otra que atenta contra la integridad de ésta o la de un familiar. Las amenazas consisten en anunciar una amenaza, hechos o expresiones que revelan la intención de causar un mal, ya sea al destinatario de la amenaza, a su familia o a personas con las que esté íntimamente vinculado.

El elemento esencial del delito de amenazas Málaga se establece en hechos o expresiones que revelan la intención de causar un mal, ya sea al destinatario de la amenaza, a su familia o a personas con las que esté íntimamente vinculado. La intención que se tiene con esta amenaza es ejercer una presión sobre la víctima, causándole temor o privándole de su tranquilidad. Ha de un anuncio que tiene que reunir el requisito en ser un mal futuro, determinado y posible, cuya realización depende exclusivamente de quien amenaza, y que origina intimidación en el amenazado.

Establece la Jurisprudencia que el delito de coacciones Málaga se pone de manifiesto en la actuación del Autor en impedir a otro con violencia hacer lo que la ley no prohíbe: se imposibilita la ejecución de una conducta que jurídicamente está permitida. Obligarle a hacer lo que no quiere, sea justo o injusto: obligar a ejecutar una conducta. El elemento característico de las coacciones es el empleo de la violencia. Es habitual que el tipo penal de delito de coacciones vaya ligado con el delito de lesiones. 

En las últimas fechas nos hemos encontrado con mucha habitualidad el delito de lesiones ejercido por caseros cuyos inquilinos no abonan las mensualidades del alquiler y por tal motivo, sin  acudir a juzgado a reclamar las cantidades, se han tomado la justicia por su mano y han procedido al cambio de la cerradura de la casa para impedir que el inquilinos pueda entrar en su vivienda. Así las cosas el propietario de la vivienda se ha visto inmerso en un procedimiento penal por delito de coacciones frente al inquilino por impedirle hacer lo que tiene derecho a hacer que es entrar en su casa con independencia de que deba mensualidades de atraso en el alquiler. También es habitual este tipo de actuaciones en alquileres de aparcamientos dónde ante impagos se coloca un cepo para evitar al inquilino continuar aparcando.

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